La tarta de la comunión es la foto que queda. La hacemos de uno, dos o tres pisos, con la figura del niño o de la niña, flores, la cruz y los colores que hayáis elegido para el día. El bizcocho y el relleno los decidís vosotros: chocolate, nata, red velvet o crema de vainilla.
Conviene encargarla con tres semanas de antelación. En temporada de comuniones las fechas vuelan.